Todas hemos sentido esos irrefrenables deseos de dejar de sentirnos vacías durante un rato. De completar esa sensación que acarrea todo nuestro cuerpo con un tenue cosquilleo que nos hace enloquecer. La carne es débil y la sociedad estúpida por intentar negarlo. El sexo es necesario y la monogamia solo existe en las relaciones. ¿Por qué nos empeñamos en criticar un acto tan natural? Personas reprimidas hacia el sexo intentan privarnos de la belleza de este. Dejarse llevar, sentir, experimentar, disfrutar, complacer, no hay nada malo en ello. Llegar al cielo mediante el calor humano o la frialdad de tu propia mano, no importa. "Guarra" no es más que una forma que tienen algunas personas de acallar su infierno interno, individuos cohibidos que someten sus sentimientos e intentan moderar su naturaleza para apaciguar la lujuria que les corroe las entrañas. Yo me declaro una abandonada a la concupiscencia que no por ello deja de valorarse en ningún momento. Es solo sexo, un incoherente tabú condenado por absurdas convenciones sociales en desacuerdo con la época. El placer nunca fue pecado y me niego a seguir reprimiéndome por ello para complaceros. Empezad a abrir la mente. Y las piernas, que no pasa nada.
sábado, 17 de agosto de 2013
"Es solo sexo"
Todas hemos sentido esos irrefrenables deseos de dejar de sentirnos vacías durante un rato. De completar esa sensación que acarrea todo nuestro cuerpo con un tenue cosquilleo que nos hace enloquecer. La carne es débil y la sociedad estúpida por intentar negarlo. El sexo es necesario y la monogamia solo existe en las relaciones. ¿Por qué nos empeñamos en criticar un acto tan natural? Personas reprimidas hacia el sexo intentan privarnos de la belleza de este. Dejarse llevar, sentir, experimentar, disfrutar, complacer, no hay nada malo en ello. Llegar al cielo mediante el calor humano o la frialdad de tu propia mano, no importa. "Guarra" no es más que una forma que tienen algunas personas de acallar su infierno interno, individuos cohibidos que someten sus sentimientos e intentan moderar su naturaleza para apaciguar la lujuria que les corroe las entrañas. Yo me declaro una abandonada a la concupiscencia que no por ello deja de valorarse en ningún momento. Es solo sexo, un incoherente tabú condenado por absurdas convenciones sociales en desacuerdo con la época. El placer nunca fue pecado y me niego a seguir reprimiéndome por ello para complaceros. Empezad a abrir la mente. Y las piernas, que no pasa nada.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
