La nuestra, una historia que completarla con un "de amor" se quedaría corta. La nuestra, una historia de tantas otras diferente de todas. La nuestra. Con las manos dibujaba la ropa que aún no te había quitado, petañear y esperar que se desvaneciera era como elevar las manos a Dios a la espera de una señal. Imposible, ¿no?. Ni la ropa se movía ni el contoneo de tus piernas seguía el ritmo que marcaba mi sistema nervioso. Tu métrica incomprendida. Mi compás imprevisible. La armonía imposible. La respiración se entrecortaba con solo imaginarte a 2 centímetros menos de distancia. Me cansé de imaginarlo. Cobarde por dedicarme a plasmarlo con imágenes sucesivas que no llegaron. Espera. Duda. Intento. Olvido. Espera. Pautas incomprendidas que solo conducían a la congoja. Pautas fugaces para sensaciones extremas. Creía encontrarte en ocasiones. Conformismo estúpido. Frío. Solo frío. Frío en tu mirada, frío en tus oídos. Irónico escuchar arder el fuego de la piel que jamás tocaste. Desequilibrio equilibrado. Perplejidad hasta en las entrañas. Desasosiego en las clavículas. Médula consternada. Fugacidad eterna. ¿Y ahora qué? Ahora dejo el agua arder en la bañera hasta incendiar mi piel para recordar tu mirada. ¿Tu mirada? No. La que yo quería imaginar. Ahora dejo el café prender para escuchar el crepitar de mis papilas. A veces cambio. A veces toco el hielo con las manos para hacerme creer que mitigo el alma. Mentira. Enredo. El frío de tus oídos llegó sin tu voz a los míos. Corazón impasible, entusiasta por dos centímetros, se mantiene flemático. Cuerpo álgido dispuesto a rechazar. A rechazar incluso las pupilas de tu sendero. Impulsos eléctricos imperturbables. Vida. ¿Vida? Supervivencia. Dicha pródiga . Latido silenciado.
