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jueves, 24 de octubre de 2013

Sistema "educativo" español

Desde bien pequeños, desde la infancia, se nos adoctrina para ser obreros. Se nos enseña a estudiar para ser alguien en la vida, se nos conduce a un camino de estudio y estudio y se le llama futuro. “Estudia para ser alguien en la vida”. La teoría es fácil de chapurrear por todos, por cualquiera, pero ¿cuál es la verdadera práctica? Se nos adiestra en un camino para acabar sirviendo al estado, para acabar malviviendo con un mísero sueldo mientras cada día tendrás que salir a la calle y hacer actos de valor. No se premia la originalidad, no se premia la creación. Se premia el memorizar por completo una serie de apuntes y vomitarlos sobre un papel, cuanto más idéntico mejor. Con puntos y comas sobre algo de lo que no tienes ni la menor idea llegarás lejos. Y lo peor es que cualquier mentecato con una buena memoria podrá llegar más lejos que alguien que realmente pueda salvar la humanidad. Se nos motiva a memorizar y memorizar, expulsar y olvidar. Así se llega a la universidad, o a cualquier curso de estudios superiores, sin tener una mínima idea de la vida y una base educativa lamentable. Y esto no acaba aquí, profesores que se sacaron la carrera cuando estudiar era de ricos y han vivido años y años del cuento se dedican a menospreciar el trabajo y a desvalorar al que sobresale. Esos profesores se dedican a ir a clase y su trabajo consiste únicamente en leer diapositivas y contestar de forma hiriente a alumnos que no tienen la culpa de desconocer los conceptos. Y a pesar de todo se atreven a indignarse cuando recortan en un sueldo que no merecen. Veo en mi ámbito todos los días a personas realmente inteligentes que podrían haber llegado lejos y en lugar de ello los encuentras en parques  automarginándose cuando ya no hay otra opción. Los recortes en educación son solo la guinda del pastel para algo que acaba por desprestigiar a su propio nombre. Hace tiempo cuando tan solo era una niña de segundo de ESO una profesora de lengua castellana se acercó a mi con un papel en la mano. Me dijo que había analizado a fondo mi trabajo y me sugirió que participara en algún concurso de redacción porque creía firmemente que tenía talento, a pesar de mis bajas notas por falta de saber memorizar la literatura. Esa profesora hizo más por mi de lo que en 18 años había hecho nadie, y con un simple gesto. Las buenas notas no marcan tu talento ni tu inteligencia porque ahora mismo sacarlas puede hacerlo el más ignorante. Y sin una preparación digna ni unos estudios primarios decentes se puede llegar incluso a presidente del gobierno. Todo está pensado y hecho para tener a un pueblo ignorante que realmente se atreve a mirar por encima del hombro a personas que carecen de estudios, y así nos va. Los mismos alumnos, divertidos, apoyan causas, de una gran importancia, de una forma tan banal e ignorante que acaban por denigrar una gran lucha. Es curioso que el comentario más popular de esta semana en clase haya sido “jajajaja si que voy a hacer huelga, si, pero desde el sofá de mi casa”. Otra muestra clara y ácida de que cualquier analfabeto puede llegar a la universidad. Y con esta prioridad anoche muchos de ellos salieron de fiesta por el mero hecho de que hoy no había clase, y así convierten luchas en puentes y diversión, proclamando la ignorancia, la desinformación y la inconsciencia de una panda de iletrados que aún se atreven a indignarse y a pedir una educación sin recortes. Por otra parte, admirables son aquellos que han ido a clase incluso contra su ética estos días porque sabían de qué iba a servir quedarse en casa, y hoy se han levantado a las 7 de la mañana para ir a manifestarse y poner en práctica sus derechos. Por los que se han dirigido a plantar cara al mundo de la mejor forma que han sabido, por los que saben realmente que los recortes son el mínimo problema ahora mismo, por los que piden una educación de calidad, por los que sobreviven en clase día a día soportando en sus carnes desprecios y miradas de arrogancia cuando un trabajo, inútil, no es valorado. Y así, día a día, aprendemos a ser obreros y a calcular nuestro futuro sirviendo al Estado con nuestro sudor. Para todos aquellos que saben el porqué de esta lucha, y tienen derecho a indignarse, mis respetos. Hoy vosotros sois la voz, hoy vosotros marcáis el combate, hoy respondéis por todos. Para que algún día, dentro de unos años, sea yo la que me acerque a una alumna y motive su afán por escribir y por mostrarle al mundo que vale, que vale más que todos esos dieces que sonríen en clase. Hoy, 24 de octubre, luchemos por confeccionar algo que realmente merezca ser llamado educación.

martes, 22 de octubre de 2013

Carta a la música

Dormida en mi regazo. Capaz de despertar al unísono para acariciarme el alma con la inexactitud de las yemas de sus dedos. Cuando todo el mundo me rechazó fue ella quien supo ver algo abstracto, indefinido e  impreciso en mí, y me despojó de mis ropas para aferrarse a la piel como una caricia de madrugada. Intérprete del miedo de mis ojos cuando el mundo se deshacía bajo los pies. Capaz de neutralizar el fuego de las lágrimas que me incendiaban las mejillas. Guía de mi inexperiencia, idónea en arrinconar los rompecabezas de mi día a día y lograr desertar de aquí en diminutos intervalos, la evasión de mi mente sobre el resto. El tiempo deja de mesurarse en minutos cuando estás cerca. Amor cuando tu métrica me acuna y besa con entereza los oídos hasta penetrarme el espíritu. Que no me hablen de hedonismo si no te han sentido cerca. Compositora nata de la vida, capaz de convertir aire en poesía. Mágica. Música.