Dormida
en mi regazo. Capaz de despertar al unísono para acariciarme el alma con la
inexactitud de las yemas de sus dedos. Cuando todo el mundo me rechazó fue ella
quien supo ver algo abstracto, indefinido e
impreciso en mí, y me despojó de mis ropas para aferrarse a la piel como
una caricia de madrugada. Intérprete del miedo de mis ojos cuando el mundo se
deshacía bajo los pies. Capaz de neutralizar el fuego de las lágrimas que me
incendiaban las mejillas. Guía de mi inexperiencia, idónea en arrinconar los
rompecabezas de mi día a día y lograr desertar de aquí en diminutos intervalos,
la evasión de mi mente sobre el resto. El tiempo deja de mesurarse en minutos
cuando estás cerca. Amor cuando tu métrica me acuna y besa con entereza los
oídos hasta penetrarme el espíritu. Que no me hablen de hedonismo si no te han
sentido cerca. Compositora nata de la vida, capaz de convertir aire en poesía.
Mágica. Música.martes, 22 de octubre de 2013
Carta a la música
Dormida
en mi regazo. Capaz de despertar al unísono para acariciarme el alma con la
inexactitud de las yemas de sus dedos. Cuando todo el mundo me rechazó fue ella
quien supo ver algo abstracto, indefinido e
impreciso en mí, y me despojó de mis ropas para aferrarse a la piel como
una caricia de madrugada. Intérprete del miedo de mis ojos cuando el mundo se
deshacía bajo los pies. Capaz de neutralizar el fuego de las lágrimas que me
incendiaban las mejillas. Guía de mi inexperiencia, idónea en arrinconar los
rompecabezas de mi día a día y lograr desertar de aquí en diminutos intervalos,
la evasión de mi mente sobre el resto. El tiempo deja de mesurarse en minutos
cuando estás cerca. Amor cuando tu métrica me acuna y besa con entereza los
oídos hasta penetrarme el espíritu. Que no me hablen de hedonismo si no te han
sentido cerca. Compositora nata de la vida, capaz de convertir aire en poesía.
Mágica. Música.
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