Tus ojeras
son las esferas
de esa sensación que desesperas.
Y, cuando en mi cama bostezas
y agitas tus labios color cereza
no sé por qué esperas que me crea
que el mundo es infinita certeza.
Pues, aunque mi rima densa
en ocasiones la cuerda tensa,
no esperes que mi verso libre
se ate a sentimientos de ese calibre.
Amor platónico para tu piel de mimbre
pero soy de esas que nunca supo ser firme.
Desde el cielo te anhelo, y le canto, para que te abrigue el manto, infinito, lleno de esferas, fortuito, que siempre fueron tus ojeras.


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